Revista “Valuador Profesional”, de FECOVAL

Alfredo Trujillo Betanzos

Revista “Valuador Profesional”, de FECOVAL

¿Es la valuación una ciencia?

Artículos | Vida | Trabajos



En estos, nuestros tiempos, el tema trascendente en el mundo de la valuación, es la profesionalización del valuador. Autoridades y colegios han trabajo de la mano en este sentido, lo que nos ha llevado a nuevos escenarios. Uno de ellos, es la concep-tualización de la valuación. Es importante, que de la misma manera que ponemos énfasis en el perito valuador, también lo pongamos en la búsqueda de la esencia de la valuación, así como Weber lo hizo con el capitalismo en su legen¬daria obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

El tema que debemos analizar, o mejor dicho, comenzar a analizar, es saber si la valuación sigue siendo una técnica como lo fue en sus inicios, o si como resultado de su especialización y profesionalización, empieza a pisar los umbrales de las ciencias. Parafraseando a Fermat y su famoso teorema, diré que respecto a por qué es importante saber si la valuación sigue siendo una técnica o ya debe ser considerada una ciencia, he encontrado una demostración realmente admirable, pero la extensión permitida a este artículo es muy pequeña para ponerla. No obstante ello, basta ver la evolución de la contabilidad desde Luca Paccioli hasta las actuales Normas de Información Financiera, para saber por qué la valuación no es tan simple como una mera técnica.

Ya adentrándonos en este tema, para determi¬nar si la valuación es una ciencia o no, tenemos que saber primero que es una ciencia. Para esto, y sin que pretenda ser el presente artículo un análisis profundo ni mucho menos, debemos entender el concepto de ciencia, y cuáles son las características que debe tener determinada conducta humana, a fin de ser considerada tal. Para lo anterior, es útil recurrir a uno de los mas grandes estudiosos del tema, me refiero al maestro argentino Mario Bunge, quien habiendo escrito más de cuarenta libros sobre diversos aspectos de la ciencia, es en su libro La ciencia, su método y filosofía, donde sintetiza la esencia de esta materia. Así, el mencionado autor considera que la Ciencia se puede caracterizar como un conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. En este concepto, perfectamente cabe la valuación, ya que a lo largo del tiempo y de su evolución, han ido apareciendo conocimientos sobre la estimación del valor de las cosas, los cuales poco a poco han ido recibiendo una sistematización, y constituyen una serie de principios y metodologías verificables y que nos dan "una verdad", que es, al igual que la de todas las ciencias, hasta nuevo aviso.

La valuación es una ciencia fáctica (se ocupa de los hechos), como lo son la física o la economía, y para su desarrollo se ocupa de las ciencias formales (cuyo objeto de estudio son entes ideales) que son la lógica y las matemáticas. Al ser la valuación, una ciencia fáctica, para confir¬mar sus conjeturas necesita de la observación y/o el experimento. Tiene que observar al sujeto valuable, así como sus comparables, y comprobar distintos supuestos, para intentar descubrir en qué medida sus hipótesis se adecuan a los hechos. Únicamente después de que los principios, enfoques y metodologías pasan las pruebas de la verificación empírica, se puede considerar que un enunciado es adecuado a su objeto, es decir, que es verdadero, y aún así, como lo hemos dicho, hasta nuevo aviso.

Solo la experiencia en la valuación nos puede decir si las hipótesis que manejamos, relativas a cierto grupo de hechos materiales son adecuadas o no; pero la experiencia no garantizará que la hipótesis en cuestión sea la única verdadera, solo nos dice que es probablemente adecuada, sin excluir por ello la posibilidad de que la experiencia posterior de nuestro gremio pueda dar mejores aproximaciones en la construcción conceptual de la realidad que observamos.

En síntesis, el conocimiento fáctico que tenemos en los conceptos de valuación, aunque racional, es esencialmente probable; es decir, la inferencia científica que tenemos, es una red de inferencias deductivas (demostrativas) y plausi¬bles (inconcluyentes).

Los rasgos esenciales de la ciencia de la valuación, así como los de todas las ciencias de la naturaleza y de la sociedad, son para Bunge la racionalidad y la objetividad.

Por racionalidad se entiende: a) que está constituido por conceptos, juicios y raciocinios, y no por sensaciones, imágenes, pautas de conducta, etc. Si bien, al hacer ciencia, el valuador percibe y se forma imágenes, el punto de partida y su punto final, son ideas.

b) que esas ideas pueden combinarse de acuerdo con algún conjunto de reglas lógicas, con el fin de producir nuevas ideas, es decir, una inferencia deductiva.

c) que esas ideas sobre valuación no se amonto-nan sin orden alguno o simplemente en forma cronológica, sino que se organizan en sistemas de ideas, esto es, en conjuntos ordenados de proposiciones.

La objetividad implica: a) que concuerda aproximadamente con su objeto de estudio, es decir, que busca alcanzar una verdad fáctica.

b) que verifica la adaptación de las ideas a los hechos, recurriendo a la observación y al experi-mento.

Ambos rasgos de la valuación, la racionalidad y la objetividad van de la mano en todo momento y se pueden hallar en las características que Bunge da a las ciencias fácticas, las cuales son aplicables por completo a la valuación:

 

Autor: M. en V. I. I. Alfredo Trujillo Betanzos
Secretario del Consejo Directivo del Instituto Mexicano de Valuación, A.C.

Segunda parte.

“El conocimiento científico en la valuación es fáctico...”

1.- El conocimiento científico en la valuación es fáctico. Parte de los hechos y siempre vuelve a ellos. Estos hechos, suministran al valuador científico, los datos empíricos que se obtienen con ayuda de las teorías y son a su vez, la materia prima de la elaboración teórica.

2. El conocimiento científico en la valuación trasciende los hechos. La valuación, en su origen, partía de los hechos y se atenía a ellos, hoy en día, ya no se limita a los hechos observa¬dos: el científico valuador, va más allá de las apariencias, y selecciona solo los hechos que considera relevantes. La ciencia de la valuación racionaliza la experiencia en lugar de limitarse a describirla. Da cuenta de los hechos, no inventariándolos, sino explicándolos por medio de hipótesis y sistemas de hipótesis.

3. La ciencia de la valuación es analítica. La valuación busca entender las diversas situaciones que enfrenta, en base a sus componentes; intenta descubrir los elementos que componen cada totalidad y las interconexiones que explican su integración. La investigación científica en la valuación, comienza descomponiendo sus objetos a fin de descubrir el "mecanismo" interno que hay en el mercado y que es respon¬sable de los fenómenos observados.

4. La investigación científica en la valuación es especializada. Es una consecuencia del enfoque analítico que tiene la ciencia de la valuación. No obstante la unidad del método científico, su aplicación dependerá, en gran medida, del sujeto sobre cuya valuación estemos hablando.

5. El conocimiento científico en la valuación es claro y preciso. A diferencia del conocimiento ordinario, que es vago e inexacto, en la ciencia de la valuación, se busca la precisión y claridad; nunca está del todo libre de error, pero posee una técnica única para encontrar sus errores y sacar provecho de la experiencia. Esto se obtiene mediante la creación de un lenguaje especializado: términos como enfoque, valor, sujeto o costo, solo por mencionar algunos, tienen un significado propio dentro del mundo de la valuación.

6. El conocimiento científico en la valuación es comunicable. El cono¬cimiento en la valuación no es inefable sino expresable, no es privado, sino público. No hay, o no debe haber el secreto en materia de ciencia de la valuación, pues esto sería caldo de cultivo para el estancamiento de nuestra profesión.

7. El conocimiento científico en la valuación es verificable. Debe aprobar el examen de la experiencia. El científico valuador crea conjeturas fundadas en el saber adquirido, a fin de explicar los fenómenos del mercado.

8. La investigación científica en la valuación es metódica. No es errática, sino planeada. Los trabajos de investigación en la valuación se deben fundar en el conocimiento anterior, y en particular sobre las conjeturas mejor confirma-das.

9. El conocimiento científico en la valuación es sistemático. La ciencia de la valuación no es un agregado de informaciones inconexas, sino un sistema de ideas conectadas lógicamente entre sí.

10.- El conocimiento científico en la valuación es general. Esto es un punto fundamental en la valuación, al hacer ciencia de la valuación, el valuador solo se ocupa del hecho singular en la medida en que éste es miembro de una clase, ya que presupone que todo hecho relacionado con la valuación es clasificable y legal. La ciencia de la valuación no ignora la cosa individual o el hecho irrepetible, lo que ignora es el hecho aislado.

11.- El conocimiento científico en la valuación es legal. Busca leyes, principios, postulados, y los aplica, buscando llegar a la raíz de las cosas. Busca la esencia en variables pertinentes y en las relaciones invariables entre ellas.

12. La ciencia de la valuación es explicativa. El científico en la valuación no se conforma con descripciones detalladas de los fenómenos en el mercado, sino que procura responder a por qués. Busca explicar los fenómenos que ocurren en el mercado en relación a los sujetos valuados.

13. El conocimiento científico en la valuación es predictivo. Trasciende los hechos de la expe-riencia, realizando predicciones del futuro. La predicción científica, contrasta con la profecía, ya que se funda en leyes y principios, los cuales emanaron a su vez de la experiencia.

14. La ciencia de la valuación es abierta. No reconoce barreras a priori que limiten el conocimiento. Las nociones que tenemos, al igual que las que hay en cualquier ciencia, no son finales, están todas en movimiento, todas son falibles. Siempre es concebible que puedan surgir nuevas situa¬ciones en el mercado, en que nuestros conceptos en valuación, por firmemente establecidos que parezcan, resulten inadecuados en algún sentido.

15. La ciencia de la valuación es útil. Es útil en la medida en que se utilice en la edificación de concepciones del mundo que concuerden con los hechos, y en la medida en que crea el hábito de adoptar una actitud de libre y valiente examen, en que acostumbre al científico de la valuación a poner a prueba sus afirmaciones y a argumentar correctamente.

Al cumplir todas y cada una de los aspectos y las características que Mario Bunge da para las ciencias fácticas, nos resulta obvio afirmar que la valuación es una ciencia, sobre la que hay que seguir avanzando. Cierto, su nacimiento fue el de una técnica, de la misma manera que la arquitectura emergió siendo una de las bellas artes y sin embargo, gracias a la sistematización que Perrault hizo a la obra de Vitruvio, sabemos que desde hace mas de 2000 años se hablaba de su carácter científico.

Los valuadores debemos sentirnos orgullosos de nuestra profesión y no tener miedo a reconocer, que la valuación es un árbol que crece y de nosotros depende que se yerga sobre el horizonte.

 

Buzón de mensajes

Llene nuestro formulario y nos pondremos en contacto con usted.

Oficina: 53 95 01 62 y 52 82 08 38

Nuestra ubicación




Trujillo Betanzos y Asociados, S.C.

Cerro del Aire No. 48
Colonia Romero de Terreros
Delegación Coyoacán
C.P. 04310, Ciudad de México
Tel.: 53 95 01 62 y 52 82 08 38
Envíanos un e-mail recepcion@tbya.net

Nuestras redes sociales

Twitter.com/TB&A
Facebook.com/TB&A

Atrás